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Despedida de Xin Jian en la Torre del Hibisco

Los dos primeros versos fijan la hora y el entorno de la despedida: llegamos de noche, siguiendo el río, bajo una lluvia fría, y apenas amanece despido a mi amigo; al volver la vista solo quedan los montes de Chu, solos. Los dos últimos cambian de registro y confían un recado: si preguntan por mí, contesta esto. El peso del poema no está en la separación misma, sino en la frase que se encarga.

王昌龄dinastía Tangcuarteta de siete caracteres
Versión en español

Despedida de Xin Jian en la Torre del Hibisco

La lluvia fría se unió al río y de noche entramos en Wu;

al clarear despido a mi amigo, y los montes de Chu quedan solos.

Si en Luoyang mis parientes y amigos preguntan por mí,

diles que un trozo de corazón, claro como el hielo, está dentro de una vasija de jade.

El verbo del primer verso indica que la lluvia se une a la superficie del río, y se tradujo como acción («se unió al río») en lugar de una descripción estática. En el segundo verso el chino atribuye la soledad a los montes, y la traducción la deja en ellos («quedan solos») sin convertirla en «me siento solo». Se conservó el clasificador del último verso, «un trozo», porque el original trata el corazón como algo que puede sostenerse en la mano. El chino no incluye allí un verbo de decir; en español se añadió «diles» porque la sintaxis lo exige, sin ampliar el contenido del recado. Los topónimos Wu, Chu y Luoyang y el nombre Xin Jian se transcriben sin equivalencias modernas.

Contexto cultural

Cómo comprender el texto

La construcción se aparta de lo habitual en los poemas de despedida: los dos primeros versos agotan el paisaje, pero los dos últimos no expresan pena, sino que encargan algo concreto —si alguien pregunta por mí, responde así—. Con ello el que se marcha se convierte además en portador de un mensaje, y la separación adquiere una utilidad práctica. El adjetivo «solos» del segundo verso se dice de los montes, pero está colocado justo después de la despedida, de modo que describe lo que ve quien se queda cuando el otro ya se ha ido. El último verso junta hielo y jade, dos materias limpias e intactas, para declarar por cuenta propia el estado del propio ánimo, no para describir un objeto. Sobre a qué comentarios responde esa frase, o si hubo un motivo concreto, el poema no dice nada; darlo por hecho como respuesta a un episodio determinado sería una inferencia ajena al texto, y esta ficha no la asume.

Guía de lectura

Sentido principal

Los dos primeros versos fijan la hora y el entorno de la despedida: llegamos de noche, siguiendo el río, bajo una lluvia fría, y apenas amanece despido a mi amigo; al volver la vista solo quedan los montes de Chu, solos. Los dos últimos cambian de registro y confían un recado: si preguntan por mí, contesta esto. El peso del poema no está en la separación misma, sino en la frase que se encarga.

La IA generó la versión candidata; Hermes la aceptó tras revisar fuente, sentido y límites culturales.

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