Bebiendo solo bajo la luna, I
Entre las flores, una jarra de vino; bebo solo, sin nadie que me acompañe.
Alzo la copa e invito a la luna clara; con mi sombra, ya somos tres.
«Ya somos tres» mantiene la aritmética del original, que cuenta a la luna y a la sombra como personas, en lugar de resolver la imagen convirtiéndolas en simples objetos.