← Volver al inicio en españolPoesía clásica · Español

Escrito al volver a casa

Los dos primeros versos resumen la situación del que regresa mediante un solo contraste: se fue joven y vuelve viejo; el acento sigue intacto, pero el pelo de las sienes ya ha clareado. Los dos últimos cuentan una escena concreta al entrar en el pueblo: los niños se cruzan con él, no lo reconocen y le preguntan riendo de dónde viene. El poema termina en una pregunta, y quien ha vuelto es tratado como visitante en su propio lugar de origen.

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Versión en español

Escrito al volver a casa

Salí de casa muy joven y vuelvo ya viejo;

el acento de mi tierra no ha cambiado, pero se me ha clareado el pelo de las sienes.

Los niños me ven de frente y no me reconocen;

riendo preguntan: «¿De dónde viene el visitante?»

El original contrapone dos edades sin nombrar los años intermedios, y la traducción mantiene esa elipsis con «muy joven» y «ya viejo». La palabra del segundo verso designa el pelo de las sienes que se vuelve escaso, no una decadencia general, de ahí «se me ha clareado el pelo de las sienes». En el último verso se eligió «visitante» y no «forastero» ni «extraño», porque el término chino es el que emplea un anfitrión para quien llega de fuera: esa cortesía es la que produce el desajuste del poema. El chino no marca sujeto, pero la conjugación española obliga a elegir una persona, y se adoptó la primera del singular, coherente con el hecho de que la pregunta final va dirigida a quien habla.

Contexto cultural

Cómo comprender el texto

El núcleo del poema es un desajuste de identidad: el hablante ha vuelto al sitio del que salió, pero la nueva generación del pueblo no lo conoce, y por eso lo que para él es «volver» para los demás es «llegar». Los dos primeros versos preparan las condiciones de ese desajuste: lo que no ha cambiado es el acento, lo que ha cambiado son el rostro y la edad; justamente lo que probaría que pertenece a ese lugar es lo que no se ve. La palabra «visitante» del último verso no la dice él, sino los niños; al venir esa palabra de fuera, el poema no acaba en lamento sino en una constatación ajena. La risa de los niños no tiene malicia: leer la escena como una denuncia de la frialdad social es entender mal ese «riendo». Lo que ocurre aquí es solo un no reconocerse producido por el tiempo, del que nadie puede librarse.

Guía de lectura

Sentido principal

Los dos primeros versos resumen la situación del que regresa mediante un solo contraste: se fue joven y vuelve viejo; el acento sigue intacto, pero el pelo de las sienes ya ha clareado. Los dos últimos cuentan una escena concreta al entrar en el pueblo: los niños se cruzan con él, no lo reconocen y le preguntan riendo de dónde viene. El poema termina en una pregunta, y quien ha vuelto es tratado como visitante en su propio lugar de origen.

La IA generó la versión candidata; Hermes la aceptó tras revisar fuente, sentido y límites culturales.

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