Escrito al volver a casa
Salí de casa muy joven y vuelvo ya viejo;
el acento de mi tierra no ha cambiado, pero se me ha clareado el pelo de las sienes.
Los niños me ven de frente y no me reconocen;
riendo preguntan: «¿De dónde viene el visitante?»
El original contrapone dos edades sin nombrar los años intermedios, y la traducción mantiene esa elipsis con «muy joven» y «ya viejo». La palabra del segundo verso designa el pelo de las sienes que se vuelve escaso, no una decadencia general, de ahí «se me ha clareado el pelo de las sienes». En el último verso se eligió «visitante» y no «forastero» ni «extraño», porque el término chino es el que emplea un anfitrión para quien llega de fuera: esa cortesía es la que produce el desajuste del poema. El chino no marca sujeto, pero la conjugación española obliga a elegir una persona, y se adoptó la primera del singular, coherente con el hecho de que la pregunta final va dirigida a quien habla.