El noveno día del noveno mes, recordando a mis hermanos al este del monte
Solo en tierra extraña, soy un extraño huésped;
cada vez que llega una fiesta pienso el doble en los míos.
Desde lejos sé que mis hermanos han subido a las alturas
y que, llevando todos una rama de cornejo, falta uno.
«El doble» mantiene el valor cuantificable del original, no un intensificador vago. El segundo verso habla de la familia en sentido amplio y el tercero nombra a los hermanos: se conservaron dos expresiones distintas, «los míos» y «mis hermanos». «Desde lejos sé» marca una deducción, no una noticia recibida. Aquí «extraño huésped» sí conviene —a diferencia del poema del regreso—, porque designa a quien está fuera de su tierra y no es una cortesía del anfitrión. «Cornejo» traduce una planta concreta, no un genérico. El nombre antiguo del título se vierte literalmente como «al este del monte», sin identificar qué monte es ni equipararlo con una provincia moderna.